Si en 1850 hubiera existido “Google Earth”, y Don Francisco “Chico” Saravia hubiera podido mirar desde el cielo (como podemos hoy nosotros), los campos que caen desde la Cuchilla Grande, entre las puntas del Cordobés y el Avestruz Grande, hacia las cuencas del Río Negro y el Olimar, difícilmente se hubiera volcado a poblar en el rincón que forman el arroyo “La Ternera” con el “Sánchez”. Como lo hizo, cuando levantó los primeros ranchos de lo que fue la estancia de “La Chilca”, donde nacieron, gatearon y dieron sus primeros pasos, Gumersindo, Basilicio, “Chiquito”, Aparicio y José.
Difícilmente lo hubiera hecho, porque desde el espacio es imposible percibir la incomparable fertilidad de los campos de “La Ternera”, que fue lo que cautivó a Don Chico. Y lo convenció de poblar allí y no en otro lado.
Son campos para ver de la altura del caballo. Y a su andar, que es la marcha a la que se pueden conocer las cosas, si de conocerlas a fondo se trata. Porque desde un avión o con los mapas aéreos se pueden ver los meandros de la “Ternera” y el “Sánchez”, las serranías que los circundan y uno puede imaginar la sombra y las aguadas en verano y el abrigo protector en invierno. Pero nunca podrá imaginar los trebales verde oscuros entre las reboladas de talas, carobas, molles y coronillas; el “vicio” de la babosa en las laderas profundas ; la alverjilla de los bajos y el pasto miel enmaciegado en las cuchillas.
De los trece hijos que tuvieron : hay tres héroes regionales, guerrilleros a la antigua y muertos en combate (Gumersindo, Aparicio y Chiquito).
Con la historia de los dos primeros se puede llenar fácilmente una biblioteca (o dos : una en Rio Grande do Sul, la otra en el Uruguay). Estos tres eran blancos al igual que Pancho, Mariano, Camilo y Timoteo; Basilicio y José, colorados.
La parte épica (y política) de la historia de los hijos de Don Chico, pertenece claramente al siglo XIX (la muerte de Aparicio, que finaliza la revolución del 1904, es definitivamente decimonónica), aunque cubre, más que como paradigma como contraste, buena parte del siglo XX. En cuanto a la “otra historia”, el Saravia mas notorio de la primera mitad del siglo pasado, fue José : por protagonizar el crimen mas famoso de aquel tiempo : el crimen de “La Ternera”, justamente.